Gradually,.. de Maziar Miri, 2005, la esperanza sostenida en 120 minutos…

Al final de los años 90 la gestación de realizadores de cine provenientes de medio oriente había ya alcanzado no solo una madurez autentica sino también una intensidad en su capacidad de comunicación sentimental y un verdadero esplendor en sus concepciones de la felicidad y el sufrimiento humano. La magnífica “El color del Paraiso”  (Majid Majidi, 1999) representa quizás el diamante mas pulido de estos años de esplendor del cine iraní el cual pudo ostentar durante varios años una inspiración superior y un talento fílmico de varios de los directores de este periodo oro del cine de de medio oriente.

Gradually (Be Ahestegi ó Guadualmente) de Maziar Miri del 2005 protagonizada por Mohammad-Reza Foroutan y Niloofar Khoshkholgh resulta uno de esos grandes ejemplos de esta inercia de creación cinematográfica talentosísima que Irán estaba dando para el mundo. El estilo sobrio, melancólico y lleno de resignación sirve de plataforma para darnos el planteamiento de la obra en un santiamén y atrapar nuestro interés sobre cómo librar tantos obstáculos en un panorama tan desolado.

La desaparición repentina de la esposa de un obrero iraní que trabaja en el interior lo hace regresar a su barrio de Teherán; un Teherán muy distinto al que conocemos, un barrio alejado de aquel centro metropolitano ostentoso y comparable en muchas zonas a las capitales europeas nos sitúa de golpe en la realidad humana del medio oriente y nos recuerda una que conocemos mucho mejor… la realidad latinoamericana; la esposa padece de sus facultades mentales y su única hija ha sido acogida por sus familiares. Todo apunta a que la esposa se ha ido con otro, todo parece que el marido tendrá que afrontar su vergüenza en una búsqueda humillante, todo parece…

Dicha concepción de una trama sencilla comienza derivar en ramificaciones tan intensas pero llevadas a la pantalla con un sentido humano tan sincero nos obliga inconscientemente a ubicarnos en los papeles de la cinta y comenzar a sufrir sus angustias, vivir sus preocupaciones y sentir sus alivios.

Maziar Miri sabe filmar, de eso no cabe duda, el sentido óptico de la cinta y el grado de madurez en el desarrollo de las secuencias nos dá la sensación de la lectura de un buen libro, a nuestro ritmo y en nuestro espacio. La preocupación con que nos tienen ya las situaciones de la película desencadenan de repente un falso climax del filme, lo que parece haber culminado con la aparición de la esposa muerta en una morgue de la ciudad solo es el preámbulo para un reinicio de las angustias que vamos a ir tratando de solucionar nosotros mismos a lo largo de la película.

Cualquier crítica o reseña norteamericana (y de muchos otros lugares del mundo) sobre esta cinta se enfocan en las injusticias de género, las desigualdades sociales y el fanatismo religioso que parecieron ser las únicas premisas a considerarse del cine estas latitudes durante muchos años y que, aunque siguen estando presentes en Gradually, dichas premisas son solo el ingrediente para que podamos ver la honestidad de los motivos que mueven al ser humano a amar, a cuidar a su familia y a cuestionarse a si mismo sobre sus creencias y sus leyes.

El realizador nos saca de estas reflexiones para ponernos de frente con el verdadero clímax de la obra el cual resulta ser el final mismo, nos damos cuenta que hemos vivido las angustias de todas la situaciones de la cinta de manera premeditada, el director nos las ha hecho vivir a fuerzas y entenderlas con el único objetivo de hacernos entender el mensaje que ya  insinuaba desde el comienzo de la cinta, el planteamiento de esa realidad llena de desesperanza únicamente nos preparaba para darnos cuenta que la esposa misma representaba el motivo total de la película: la esperanza,… la cual podemos verla perdida, podemos creerla muerta… pero que al final de todo  va a seguir allí con todos sus valores,  llevándonos el almuerzo en el comienzo de nuestra nueva vida…

Es por  Gradually y muchas más que,… el cine es mejor que la vida…

Reseña por JackAlba

Reseña por JackAlba

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Toma 1, del porque escribir sobre cine; Guión y dirección: usted mismo…

En 1968, cuando Ingmar Bergman filmaba “La hora del lobo” se le ocurrió dejar como parte de la cinta algunos de los sonidos reales de la filmación, el movimiento de cámaras, el sonido del carrete, inclusive el pizarrazo inicial se puede apreciar al arranque de la cinta. Este capricho creativo que a muchos les pareció el elemento que los distanció de la película ya que en un par de veces se repite a lo largo del film para mí fue un bálsamo de tranquilidad ante los extremos psicóticos de la obra y fue, sin lugar a duda, el chispazo de luz que cimentó la concepción de la apreciación cinematográfica que he llevado toda mi vida y recuerdo muy bien que esta revelación fue para mí exactamente eso, un golpe de luz frente a mis ojos que me hizo cerrarlos y darme cuenta que aún así la luz traspasaba mis párpados y me hacia voltear a ver, inconscientemente hacia donde yo menos quería,… hacia dentro de mis mismo.

Debido a esto querido lector este rincón de letras lleva el nombre de esa luz que me hizo revirar hacia mí mismo con una sola causa inminente de lo que la había provocado,… el cine, una obra fílmica me cimbraba violentamente y me llenaba el plato de cosas incompresibles que descifrar. Esa dualidad cruel de Bergman al recordarme constantemente que estaba viendo un filme por mucho que mi consiente me dijera lo contrario nunca supe si agradecerla ó deplorarla, lo que si supe en desde ese momento fue que la duda que el realizador planteaba frente a mi cara tan difícil como entrañable por sí misma y que si bien me recordaba a cada instante que veía una obra fílmica como paliativo a las reflexiones que yo intentaba, al mismo tiempo me mostraba el camino de donde venían las premisas mostradas en la película… de la mente y naturaleza humanas;… este ir y venir de la realidad a la inconsciencia me hizo sin duda elegir la menos cuerda al momento de tener que decidir si quería quedarme en una ó en otra.

Eso fue, lo que indudablemente me hizo comprender en toda su amplitud la frase repetida hasta el cansancio pero que sintetiza esa sensación de soledad que sentimos al finalizar cualquier buena cinta… y que servirá de acompañante a las premisas febriles de cada una de las cintas que compartiré…

El cine es mejor que la vida…MV5BMTMxMzE4OTQ3OF5BMl5BanBnXkFtZTcwNjYzNzA2NA@@._V1_SX214_AL_ hour of the wolf